🕒 Última actualización:
septiembre 09, 2024
Desde hace varios años, indígenas del pueblo Emberá están en constante éxodo desde sus territorios en Risaralda y Chocó hacia la capital del país. Ayer, por quinta vez en tres años, la comunidad que permanecía en el Parque Nacional de Bogotá abordó 22 buses tras nuevos acuerdos para garantías de vida digna en sus lugares de origen, de donde salieron por el conflicto que se libra entre el Clan del Golfo con otras guerrillas y las disidencias. Las autoridades ambientales de Bogotá anunciaron el cierre indefinido del parque mientras se hace limpieza de los restos de muebles, leños y otros elementos que quedaron abandonados.
“El retorno ha sido una negociación compleja porque las personas retornan de manera voluntaria según lo establece la norma. Es un proceso de diálogo con ellos para que ellos acepten retornar y ahí sí montar todo el operativo”, dijo el secretario de Gobierno de Bogotá. La comunidad tiene un amplio pliego de peticiones que involucra a distintas instituciones del Gobierno Nacional como Prosperidad Social, los ministerios de Vivienda, Salud, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Unidad de Víctimas. El pueblo Emberá, además de la situación de orden público en sus territorios, pide la construcción de vías, el acceso a los derechos de la salud y la educación, así como la implementación de proyectos productivos que les permita tener una economía sólida en sus comunidades.
El gobierno acordó brindar asistencia humanitaria a la población retornada, mientras que Bogotá garantizaría por 11 meses paquetes alimentarios a 160 familias a través de transferencias monetarias. Del grupo de los indígenas del Parque Nacional, hay 41 personas que permanecerían por dos meses en cuatro albergues que estarán ubicados en el sur de la ciudad mientras definen su destino. Hay 11 personas más que decidieron residir de manera permanente en Bogotá. Durante su estancia, varias situaciones complejas de salubridad se presentaron dentro de la comunidad en el parque, entre ellas la muerte de varios niños. Del cumplimiento de los acuerdos dependería la estabilidad de los indígenas que retornaron a su territorio.

