🕒 Última actualización:
diciembre 17, 2024
El jefe de las Fuerzas de Defensa Nuclear, Biológica y Química (NBQ) de Rusia, Igor Kirillov, murió tras explotar un artefacto oculto en un scooter (o patinete) eléctrico cuando salía de un bloque de viviendas a primera hora del martes en Moscú (capital de Rusia), según informó el Comité de Investigación ruso, en un ataque atribuido a Ucrania, que luego reconoció la autoría del asesinato, según declaró una fuente de seguridad de este país a Reuters y a la agencia de noticias AFP.
El vicepresidente de Rusia, Dmitri Medvédev, refirió "un castigo seguro aguarda a los nazis banderistas, incluidos los principales líderes militares y políticos de un país en ruinas", en un mensaje de condolencias a la familia y amigos de Kirillov. El Comité de Investigación Ruso clasificó el suceso como un ataque terrorista. Kirillov dirigió la Academia de Protección Radiológica, Química y Biológica Timoshenko de Rusia, antes de pasar a liderar las Tropas de Protección Radiológica, Química y Biológica del ejército en 2017. En el entorno diplomático se le conocía por informes en el Ministerio de Defensa ruso que llevaron al servicio exterior británico a catalogarlo como un "importante portavoz de la desinformación del Kremlin". Había acusado a Estados Unidos de presuntamente construir laboratorios de armas biológicas en Ucrania, y obstruir investigaciones sobre los orígenes de la pandemia de Covid 19 o de preparar "una nueva pandemia".
Ucrania argumentó que el general ruso sería "un objetivo legítimo" al considerarlo "un criminal de guerra que dio órdenes de utilizar armas químicas prohibidas contra el ejército ucraniano", según dijo una fuente de seguridad de Kyiv al Servicio Ucraniano de la BBC. El servicio secreto ucraniano (SBU) le atribuía el uso masivo de armas químicas vetadas por tratados internacionales en cerca de 4.800 ocasiones. Estados Unidos había acusado en mayo a Rusia de presuntamente usar armas químicas como "método de guerra" en Ucrania, en violación de las leyes internacionales, algo rechazado por el Kremlin. Sucede en medio de la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, que continúa.


