🕒 Última actualización:
mayo 17, 2025
Según una investigación de la Associated Press (AP), durante casi una década, Diego Marín alias Papá Pitufo y José Irizarry, un agente especial de la DEA condecorado por su labor contra el lavado de dinero, presuntamente tejieron una relación de confianza, negocios y complicidad que habría violado las leyes estadounidenses y comprometido la integridad de la agencia antidrogas más poderosa del mundo que operó 'con total impunidad' entre Colombia, España y Estados Unidos. “Era mi fuente más confiable, y me convertí en su protector”, admitió Irizarry a la AP, tras ser condenado en 2020 por lavado de dinero, fraude bancario y corrupción, con 12 años en prisión federal. La relación con Marín habría sido formada en fiestas, cenas privadas, regalos caros y viajes pagados con fondos del narco.
En 2011, Irizarry fue asignado a la oficina de la DEA en Cartagena, una de las regiones más estratégicas para la interdicción (veto, prohibición...) de cargamentos de droga. Fue allí donde habría conocido a Marín, entonces un nombre sospechoso, pero no oficialmente acusado, con una trayectoria de vínculos con el cártel de Cali y empresas de fachada. La DEA tendría a Marín en su radar desde la década de 1990, pero no habría podido ser capturado. Esto habría hecho para Irizarry que Marín fuera objetivo ideal para convertir en informante. Bajo el argumento de que podía obtener “información valiosa” de él, Irizarry habría logrado que sus superiores autorizaran la colaboración de Marín como fuente confidencial. Pero esa relación habría dejado de ser profesional para transformarse en una sociedad secreta. Irizarry habría comenzado a desviar fondos de cuentas controladas por la DEA. Según esto, usó autoridad para justificar transferencias de dinero destinadas supuestamente a operaciones de lavado, pero que en realidad iban directo a Marín y su red. A cambio, Marín le pagaría. Según documentos judiciales, le regaló relojes Hublot, un apartamento de 750.000 dólares en Cartagena, boletos de primera clase, y fiestas a bordo de yates en el Caribe. Incluso, le habría comprado un anillo de Tiffany & Co. para su esposa, con quien viajaba frecuentemente en jets privados financiados por el narco.
La operación “White Wash”, lanzada formalmente por la DEA como iniciativa para infiltrar y desmantelar redes internacionales de lavado de activos, habría sido el escudo para encubrir su asociación. Con 19 millones de dólares extraviados, solo cinco condenas reales y más de 100 arrestos sin sustento judicial, la operación fue calificada internamente como fracaso maquillado. Videos y fotos revelados por AP mostraría a Marín e Irizarry juntos en Madrid, en fiestas con trabajadoras sexuales, música y mesas llenas de licor, rodeados de otros agentes. En Las Vegas (Nevada, EEUU), Irizarry habría utilizado fondos para llevar a su esposa y a otros agentes a un casino de lujo, donde habrían gastado decenas de miles de dólares mientras presuntamente se hacían pasar por participantes de una operación encubierta. Según la investigación del medio citado, la DEA no habría actuado ni investigado ninguna irregularidad. “Todo el mundo sabía que algo pasaba, pero nadie quería ver”, dijo un exfuncionario en el anonimato a la agencia. Marín fue arrestado en 2023 en España por contrabando, pero salió bajo fianza y actualmente se encuentra prófugo, solicitando asilo político en Portugal, país con el que Colombia no tiene tratado de extradición. Aunque fue señalado de intentar financiar ilegalmente la campaña del Presidente Gustavo Petro, hasta ahora no enfrenta cargos formales en EEUU ni ha sido requerido por la justicia.
Vía: RCN Radio • AP


