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agosto 22, 2025
La V Cumbre de Presidentes Amazónicos se realizó hoy en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño en Bogotá, con la participación de los presidentes Gustavo Petro (Colombia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Luis Arce (Bolivia), así como altos funcionarios de Ecuador, Perú, Venezuela, Surinam y Guyana. Comenzó con otros eventos a inicios de la semana. El encuentro habría tenido como objetivo fortalecer la cooperación regional 'para proteger' la selva amazónica, sus comunidades indígenas y la biodiversidad, frente a amenazas como 'la deforestación, el narcotráfico, la minería ilegal y la explotación de hidrocarburos'. Durante la cumbre, Lula propuso la creación de una policía amazónica internacional, Petro mencionó riesgos de los combustibles fósiles y Arce manifestó una prioridad de los intereses regionales 'sobre los nacionales'. En este marco se aprobó la Declaración de Bogotá, un acuerdo de 35 puntos que pretendería coordinar la participación de los países amazónicos en la COP30 (Conferencia de las Partes sobre cambio climático de la ONU) en Belém, Brasil, y presentarse como bloque ante la comunidad internacional 'para exigir' compromisos climáticos y financieros. Entre los acuerdos se estableció la formalización de reuniones presidenciales cada dos años, la institucionalización de los diálogos amazónicos con 'participación activa' de la sociedad civil y la creación de un mecanismo financiero qie sería de apoyo a los países 'que mantengan' sus bosques.
Lula da Silva llamó a que la COP30 sea la “COP de la verdad”, exigiendo 'acciones concretas' y 'financiamiento real' para los compromisos climáticos. Además, refirió respaldo al Fondo Bosques Tropicales por Siempre (Tfff), que se lanzaría oficialmente en la COP30, en el que países industrializados pagarían a naciones que tengan selvas en pie, y destacó una necesidad de que todos presenten sus NDC (Contribuciones Nacionales Determinadas), compromisos de cada país ante la ONU para reducir emisiones de gases de efecto invernadero). A propósito, días atrás se reportaba que Colombia llevaría seis meses de retraso en presentar su NDC ante la ONU, y que la demora se atribuiría a cambios en metodología y a inestabilidad en el Ministerio de Ambiente. Asimismo, avaló la apertura de la OTCA (Organización del Tratado de Cooperación Amazónica) hacia la sociedad civil mediante el Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (Mapi), con miras a consolidar una “OTCA social”. Por su parte, Petro dijo rechazar la explotación de hidrocarburos en la Amazonía, vinculando el capitalismo y los combustibles fósiles con el cambio climático y la degradación ambiental. Llamó a la 'bioeconomía' como 'alternativa sostenible', y manifestó una amenaza a los “ríos voladores” que alimentarían de agua a las principales ciudades sudamericanas. También, pidió 'coordinación regional' para enfrentar al narco y otros delitos que ponen en riesgo la seguridad ambiental. También instó a Lula a apoyar la convocatoria de una conferencia de seguridad de Suramérica y el Caribe 'para proteger' la selva amazónica.
Luis Arce destacó una necesidad de consolidar a la OTCA como 'instrumento estratégico' para evitar el 'punto de no retorno' en la región, respaldando una 'implementación plena' del Mecanismo de Participación de los Pueblos Indígenas (Mapi) y la creación de un panel intergubernamental, técnico y científico en la Amazonía. Además, refirió la necesidad de un mecanismo financiero 'de mitigación y adaptación' para la gestión de bosques, y argumentó apoyo a los pueblos indígenas, diciendo que aún sería posible 'evitar' la 'degradación irreversible' de la región si se actúa 'con decisión'. Finalmente, la Declaración de Bogotá incluyó 20 resoluciones aprobadas por los cancilleres, entre ellas la participación de los pueblos indígenas en la OTCA, la creación de una Comisión de Seguridad Pública que sería para combatir delitos ambientales 'de manera coordinada' y un fortalecimiento de la trazabilidad (rastreo, seguimiento...) del oro frente a la minería ilegal. Estos acuerdos buscarían consolidar la Amazonía como espacio de cooperación regional, protección ambiental y 'diplomacia activa' frente a los desafíos del cambio climático, la explotación de recursos y la seguridad de los ecosistemas y comunidades amazónicas.
Vía: DW • AFP • EFE • La Silla Vacía


