🕒 Última actualización:
septiembre 04, 2025
El terremoto de magnitud 6,0 que golpeó Afganistán el 31 de agosto ha dejado al menos 2.200 muertos, cerca de 4.000 heridos y unas 7.000 viviendas destruidas, según actualizaron autoridades talibanas este jueves, 4 de septiembre. El epicentro se registró a 27 kilómetros al este de Nangarhar, con una profundidad de ocho kilómetros, lo que habría intensificado los efectos destructivos en varias provincias. La tragedia se convierte en una de las mayores que habría enfrentado el país en los últimos años. Los equipos de rescate trabajaban a contrarreloj para localizar sobrevivientes atrapados bajo los escombros y trasladar heridos en helicópteros a hospitales.
Mientras continuaban réplicas sísmicas, ayer se registró la más fuerte de ellas, con una magnitud de 5,2, en Jalalabad. Estas sacudidas habrían reavivado el miedo entre la población y complejizado las operaciones de socorro en zonas como Kunar, Laghman y Nuristán, donde los daños serían severos. El portavoz adjunto del gobierno, Hamdullah Fitrat, informó que las carreteras bloqueadas ya habrían sido reabiertas, lo que facilitaría el ingreso de ayuda y la evacuación de víctimas. Asimismo, confirmó la llegada de equipos de rescate internacionales que se habrían sumado a las brigadas locales, mientras el ministro de Asuntos Exteriores, Amir Khan Muttaqi, pidió a las misiones diplomáticas 'redoblar gestiones' para obtener 'apoyo global'.
La situación humanitaria es crítica, pues Afganistán enfrenta la catástrofe en medio de una economía colapsada, décadas de guerra y carencias estructurales profundas. Una fragilidad en la infraestructura y la caída en los niveles de asistencia internacional habrían empeorado los efectos del desastre, al tiempo que una reciente expulsión masiva de afganos desde países vecinos aumentaría la vulnerabilidad de miles de familias. Según reportes, algunas naciones, como India, junto con agencias internacionales y oenegés, ya habían comenzado a enviar ayuda. Sin embargo, la magnitud de la tragedia requeriría un esfuerzo mayor. Con la actualización de la cifra, se habría convertido en el terremoto más mortífero en la historia reciente del país. Mientras tanto, la ONU y oenegés advierten que la catástrofe se da en medio de la 'grave crisis humanitaria' y una reducción de la ayuda internacional desde el regreso de los talibanes al poder. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: DW • EFE • AFP • TeleSUR • NTN24


