🕒 Última actualización:
septiembre 21, 2025
Tras más de una semana de búsqueda, las autoridades confirmaron el hallazgo sin vida de los siete mineros que habían quedado atrapados en una mina de oro artesanal en Santander de Quilichao, Cauca, luego de un deslizamiento de tierra ocurrido el 12 de septiembre. La emergencia habría mantenido en vilo a comunidades indígenas y afrodescendientes de la zona, que habrían acompañaron el proceso con preocupación y esperanza. El accidente ocurrió en un socavón ubicado en la vereda Brasilia, del corregimiento de San Antonio, donde los trabajadores quedaron sepultados tras el derrumbe. Desde entonces, organismos de socorro, voluntarios y maquinaria pesada fueron desplegados para las labores de rescate.
La confirmación del hallazgo de los cuerpos cerró un operativo marcado por múltiples dificultades. Los rescatistas habrían enfrentado un terreno complejo, ya que la mina tenía una excavación de 27 metros en vertical y 150 metros en horizontal, y la presencia de grandes cantidades de agua habría complicado aún más los trabajos, llevando al uso de una oruga especializada en perforación hidráulica para drenar el líquido y continuar en condiciones más seguras. Durante los operativos también se registraron incidentes con personas que, en medio de la situación, habrían intentado ingresar al socavón para extraer oro mediante barequeo. La comunidad y las autoridades habrían interveniso para frenar la práctica, considerada ilegal y que pondría en riesgo la seguridad y las labores de búsqueda.
Aunque inicialmente se reportó que eran siete los mineros atrapados, la Defensa Civil, el Cuerpo de Bomberos y el Salvamento Minero de la Agencia Nacional de Minería (ANM) permanecían en la zona verificando que no existan más personas afectadas y descartar la existencia de otras víctimas. Los trabajadores fallecidos fueron identificados como Dayro Guerrero, Alejandro Larrahondo, Robert Balanta, Gabriel Balanta, Neftalí Trochez, Carlos José Piña y Dairo Velasco Galarza. Las familias y la comunidad ahora exigen atención a la seguridad en este tipo de explotaciones mineras artesanales, varias veces desarrolladas en condiciones precarias y de alto riesgo.
Vía: El Colombiano


