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septiembre 14, 2025
La Vuelta a España 2025 terminó con la etapa 21 de manera inusual (como ocurrió con otras) en Madrid, cuando manifestantes propalestinos bloquearon el recorrido a la altura del Palacio Real. Según la Delegación del Gobierno, cerca de 100.000 personas habrían participado en las concentraciones contra la ofensiva israelí en la Franja de Gaza y la presencia del equipo Israel-Premier Tech. El dispositivo policial, con unos 1.500 agentes, habría intentado impedir que los corredores fueran detenidos en el kilómetro 57. Se reportaban enfrentamientos con algunos grupos. La tradicional ceremonia de podio fue cancelada, a pesar de que Jonas Vingegaard ya se había asegurado el triunfo en la general, seguido por João Almeida y Thomas Pidcock. La suspensión de la etapa generó una escalada de tensiones políticas. El Gobierno de España refirió un carácter “digno” de la protesta, mientras el Presidente Pedro Sánchez manifestó “admiración” hacia los manifestantes, a quienes dijo elogiar por movilizarse en defensa de Palestina. Vingegaard, doble campeón del Tour de Francia, se consagró por primera vez como ganador de la competición. Aunque lamentó no poder celebrar con los aficionados, su equipo Visma-Lease a Bike improvisó un podio con neveras en el hotel, en una 'ceremonia alternativa' que se volvió tendencia.
Volviendo al tema de las manifestaciones, dirigentes de la oposición responsabilizaron al presidente de 'haber alentado' las movilizaciones. Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) lo calificó como “responsable directo” de la cancelación, mientras el alcalde José Luis Martínez-Almeida habló de un “bochorno internacional” que 'dañaba la imagen' de Madrid. Alberto Núñez Feijóo, líder nacional del Partido Popular (PP) y actual jefe de la oposición en España, acusó al Ejecutivo de presuntamente inducir un “ridículo televisado” a escala global. La reacción internacional no se hizo esperar: el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, acusó a Sánchez de “incitar” a los manifestantes y calificó la cancelación como una “vergüenza para España”. Desde Israel se reprochó al presidente español también 'haber alentado' en un mitin horas antes las protestas contra 'el genocidio' en Gaza y contra la participación del equipo israelí en la Vuelta. Este contexto agudizó la tensión diplomática entre España e Israel, en un momento ya marcado por la posición crítica del gobierno español hacia la ofensiva militar israelí. Mientras tanto, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, respaldó a los manifestantes y dijo que España sería un “ejemplo de defensa de los derechos humanos”. Desde la izquierda también Ione Belarra (Podemos), Óscar López (ministro de Transformación Digital) y Mónica García (ministra de Sanidad) celebraron la movilización como un 'acto de dignidad ciudadana'. Para ellos, lo sucedido refuerza la idea de que la sociedad española no tolera la normalización de la guerra de Gaza en espacios deportivos y culturales.
El sindicato policial JUPOL (Justicia Policial), mayoritario en la Policía Nacional, responsabilizó al gobierno también por 'haber alentado' las protestas y advirtió que habría sido “imposible” garantizar la seguridad de la carrera. Según su comunicado, se habrían producido lanzamientos de vallas y objetos, además de la invasión del circuito. La Policía disolvió las concentraciones en Atocha y otros puntos, pero hasta horas de la noche cientos de manifestantes permanecían en lugares como Cibeles y Recoletos, en un ambiente de tensión intermitente con las fuerzas antidisturbios. En las calles, el bloqueo fue vivido como una victoria por parte de los activistas. Muchos manifestantes habrían expresado orgullo por haber frenado la etapa final y denunciaron la “inaceptable” participación del equipo israelí en la prueba. El cierre de la Vuelta habría reavivado manifestaciones pasadas. A propósito del conflicto en Gaza, sobre lo último de este, al condenar el bombardeo israelí en Doha contra líderes de Hamas, Catar rechazó el ataque en su territorio y lo calificó como “terrorismo de Estado”, exigiendo que la comunidad internacional deje una “doble moral” y 'castigue a Israel'. Paralelamente, el secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio viajó a Israel 'para fortalecer la alianza' con el primer ministro Benjamín Netanyahu, luego de decir que el ataque en Catar 'no cambia la relación bilateral'. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: El País • EFE • AP • Europa Press • Noticias RCN • AFP • DW


