🕒 Última actualización:
octubre 27, 2025
Un buque de guerra estadounidense lanzamisiles, el USS Gravely, llegó a Trinidad y Tobago, donde permanecería atracado en la capital, Puerto España, hasta el jueves. Durante ese tiempo, un grupo de infantes de marina de Estados Unidos realizaría entrenamientos conjuntos con las fuerzas de defensa del país caribeño, cuya punta occidental se encuentra a menos de 10 kilómetros de Venezuela. El destructor, equipado con un sistema avanzado de misiles guiados llamado Aegis, llegó en el marco de la ofensiva antidrogas que impulsa el Presidente Donald Trump, quien acusa al Presidente Nicolás Maduro de presuntamente liderar el “Cartel de los Soles”. La visita del USS Gravely había sido anunciada previamente por el gobierno trinitense, y según declaraciones locales, su presencia pretendería “ayudar a limpiar los problemas de drogas que provienen del territorio venezolano”. Sin embargo, la llegada del buque se produce en un contexto de alta tensión regional, pues Washington ha intensificado su despliegue militar en el Caribe con ocho buques, diez cazas F-35, un submarino de propulsión nuclear, y eventualmente la llegada del mayor portaaviones del mundo, configurando la más grande presencia naval estadounidense en la zona desde 1989. Además, las fuerzas norteamericanas han bombardeado al menos diez embarcaciones supuestamente sospechosas de narcotráfico, con un saldo de 43 muertos, y Trump ha advertido con extender las operaciones a tierra firme.
A propósito, el gobierno venezolano denunció hoy una “provocación militar” y acusó directamente a Trinidad y Tobago y a la CIA de coordinar acciones supuestamente destinadas a “provocar una guerra en el Caribe”. La vicepresidenta Delcy Rodríguez difundió un comunicado en el que dijo que se trata de una operación de “agresión colonial”, mientras medios oficiales reportaron la captura de un grupo de “mercenarios” presuntamente vinculados a la inteligencia estadounidense. Caracas sostiene que dichas maniobras buscaría. preparar un “ataque de falsa bandera” (una acción hecha para culpar a otro grupo o gobierno) desde aguas fronterizas o incluso desde territorio trinitense. La reacción también alude a las recientes autorizaciones del presidente Trump para realizar operaciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano bajo el argumento de 'combatir el narcotráfico' En su declaración, el gobierno del Presidente Nicolás Maduro consideró que los ejercicios militares estadounidenses no serían defensivos, sino una “estrategia de dominio imperial” que amenazaría la estabilidad del Caribe. Además, acusó a la primera ministra trinitense Kamla Persad-Bissessar de “renunciar a la soberanía nacional” al permitir que su país se convierta “en un portaviones de Estados Unidos contra Venezuela y Suramérica”. Este lunes, 27 de octubre, Maduro anunció una suspensión inmediata del acuerdo energético entre Venezuela y Trinidad y Tobago, en represalia por la llegada del buque de guerra estadounidense USS Gravely a ese país caribeño para ejercicios conjuntos con Estados Unidos. Maduro calificó la maniobra como una “amenaza” y una acción “guerrerista” presuntamente vinculada a los planes de Washington 'para derrocarlo' y 'poderarse' de los recursos venezolanos. La primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, respondió que su gobierno no cedería ante “chantajes políticos” y reafirmó alineación con EEUU, que recientemente le habría permitido explotar un campo gasífero en territorio venezolano.
Las tensiones continúan en escalada, esta vez con Colombia. El senador republicano estadounidense, Lindsey Graham, aliado cercano del presidente Trump, dijo que la administración estadounidense estudiaría la posibilidad de realizar operaciones terrestres en la frontera entre Colombia y Venezuela. En entrevista con Face the Nation (CBS), Graham aseguró que el Trump le habría comunicado su intención de informar al Congreso sobre futuros movimientos militares en ambos países. El congresista agregó diciendo que “Maduro es un narcotraficante acusado” y que “ha llegado el momento de que se vaya”, mientras el presidente colombiano Gustavo Petro ha dicho rechar 'cualquier incursión extranjera' en su territorio. Trump había declarado el 23 de octubre que “los ataques terrestres serán los próximos”. Aunque habría prometido una operación “limitada”, senadores demócratas consideraron que esto podría constituir un 'acto de guerra' sin autorización legislativa. La Casa Blanca justifica su postura citando el precedente de Panamá en 1989, cuando Estados Unidos invadió el país para derrocar a Manuel Noriega. Entre tanto, Petro y Maduro han reafirmado un compromiso de defensa conjunta ante una eventual ofensiva estadounidense, mientras crecen las tensiones diplomáticas. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: DW • AFP • EFE • Infobae • CBS • NBC


