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octubre 10, 2025
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, nombró nuevamente a Sébastien Lecornu como primer ministro hoy, solo cuatro días después de su dimisión. El mandatario le habría encargado la formación de un nuevo gobierno, en lo que pretendería avanzar con una 'misión prioritaria' de garantizar la aprobación de los presupuestos de 2026, que llevarían a 'reducir la deuda pública y estabilizar el clima político'. Lecornu, de 39 años, se define como un “monje soldado” y es considerado uno de los hombres de mayor confianza de Macron. Aunque a mitad de semana había asegurado que “no corría detrás” del puesto, habría aceptado el nombramiento “por deber”, comprometiéndose a 'restablecer' la estabilidad institucional. La renuncia de Lecornu el lunes, 6 de octubre, habría agravado una crisis política que Francia arrastraría desde 2024. Su dimisión ocurrió 14 horas después de presentar un gabinete que habría causado malestar entre sus socios conservadores de Los Republicanos (partido conservador tradicional), con quienes habría buscado 'sostener' una coalición. Fue la tercera vez en un año que un primer ministro abandonó el cargo, en un colapso de intentos de Macron por consolidar una mayoría en el Parlamento.
El adelanto electoral de 2024, convocado por el presidente sin consultar a sus aliados, habría dejado una Asamblea Nacional fragmentada en tres bloques (izquierda, centroderecha y ultraderecha), que habría bloqueado la aprobación de presupuestos y proyectos considerados clave. El retorno de Lecornu se produce tras una reunión con Macron en el Palacio del Elíseo, donde ambos habrían coincidido en la necesidad de “un momento de responsabilidad colectiva”. El primer ministro asumiría el desafío de formar un gabinete capaz de 'conseguir consensos' antes del 13 de octubre, fecha límite para presentar el presupuesto de 2026. En sus primeras declaraciones, Lecornu manifestó 'compromiso' de “responder a los problemas de la vida cotidiana de los franceses” y “sanear las cuentas públicas”, destacando que la prioridad del gobierno sería reducir el déficit del 5,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y una deuda que ya llegaría al 114%. La inestabilidad política francesa tendria raíces profundas. Desde la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024, el país ha entrado en un ciclo de bloqueos institucionales que ha impedido a cualquier primer ministro avanzar en reformas o presupuestos. Ni Michel Barnier ni François Bayrou lograron superar la división parlamentaria antes de ser derribados por mociones de censura. Lecornu, quien ya había asumido brevemente en septiembre, se convirtió en el quinto primer ministro en solo dos años, evidenciando la parálisis que enfrenta el Ejecutivo francés.
A su regreso, Lecornu habría insistido en que el éxito de su nuevo mandato dependería de un 'diálogo y humildad' entre las fuerzas políticas. En su discurso tras ser ratificado, dijo lamentar que los partidos “se conduzcan como si tuvieran mayoría absoluta” y llamó a poner “los egos de lado” para sacar adelante un presupuesto nacional. También aclaró que quienes se sumen a su gabinete deberían comprometerse a 'renunciar a cualquier ambición presidencial hacia 2027', en el que pretendería priorizar la gobernabilidad sobre los intereses personales o partidistas. Macron, por su parte, ha defendido la continuidad de Lecornu como una 'apuesta por la estabilidad'. En medio de una crisis de confianza entre el Ejecutivo y el Parlamento, el presidente mencionó que el nuevo gobierno debería reflejar “renovación y diversidad de competencias”. Para el mandatario francés, el regreso de su aliado considerado más leal representaría un intento de recomponer un escenario político que se ha vuelto impredecible, y de 'evitar' que el desgaste institucional termine afectando la imagen y la credibilidad internacional de Francia. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: Infobae • DW • AFP • EFE • TeleSUR


