🕒 Última actualización:
noviembre 03, 2025
El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, dijo que el final del 'régimen ucraniano' sería “aterrador”, en 'proporción directa' al volumen de apoyo económico y militar 'que continúe recibiendo' de Occidente. “Cuantos más recursos gaste el mundo occidental en apoyar a Ucrania, más terrible será el final de la historia para el régimen de payasos sangrientos de Kiev”, escribió en su canal de Telegram, en una nueva crítica al financiamiento internacional que, según Rusia, solo prolongaría el conflicto ruso-ucraniano y 'el sufrimiento del pueblo ucraniano'. Medvédev señaló que los países occidentales habrían destinado más de medio billón de euros (unos 576.000 millones de dólares) al gobierno del Presidente Volodímir Zelenski, denunciando que “cantidades incalculables” de esos fondos presuntamente fueron 'robadas' por la 'élite política y militar' de Kiev (Ucrania). A su juicio, con ese dinero se podría haber construido una Ucrania “nueva, neutral y próspera”, pero Occidente 'prefirió mantener' un conflicto “por delegación” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Rusia.
El funcionario comparó la situación con la experiencia de Estados Unidos en Afganistán, recordando que entre 2001 y 2021 Washington “dilapidó 2,3 billones de dólares para transferir el poder de los talibanes a los talibanes”. Además, mencionó que el desenlace sería similar y que “los ciudadanos y autoridades rusas regresarán a sus tierras rusas de origen”. Algunos informes europeos, como los del Corriere della Sera, confirman que países como Bélgica, Italia y Francia se opondrían a transferir los activos rusos congelados a Ucrania, mientras en Estados Unidos el Congreso mantiene estancada la aprobación de nuevos fondos de asistencia militar. En la Unión Europea (UE) crecería una división interna respecto a la continuidad del respaldo a Kiev, especialmente entre los gobiernos del este, que piden mantener la ayuda, y los del sur, que priorizarían su estabilidad económica frente al aumento del gasto bélico. El Kremlin (Rusia) insiste en que la política de envío de armas y 'financiación masiva' a Ucrania 'no busca la paz', sino “mantener un conflicto que debilite a Rusia”. Moscú mencionó que el enfrentamiento podría haberse resuelto 'hace tiempo' si Occidente no insistiera en armar y asesorar directamente a las fuerzas ucranianas, lo que, según su versión, convertiría a Estados Unidos y Europa en “corresponsables de la tragedia humanitaria”. Mientras tanto, el Kremlin dice reafirmar lo que sería una 'disposición a negociar', aunque solo bajo condiciones que garanticen la 'neutralidad' de Ucrania y el reconocimiento de los territorios reincorporados, insistiendo en que “la seguridad rusa no es negociable”.
En paralelo, Rusia también ha reaccionado a las recientes tensiones nucleares entre Estados Unidos, China y otras potencias. Mientras China dijo 'rechazar' las acusaciones del Presidente de EEUU Donald Trump, que habló de supuestas 'pruebas nucleares secretas', Rusia reaccionó que sus ensayos con el misil Burevéstnik supuestamente no involucrarían detonaciones atómicas. No obstante, el Kremlin advirtió que respondería 'de manera simétrica' a la reciente decisión de Washington de reanudar las pruebas nucleares, anunciada por Trump bajo el argumento de que otras potencias estarían desarrollando 'programas secretos' (hace más de 30 años no ocurría un anuncio oficial de reanudación por parte de EEUU). Para Rusia, esta medida constituiría una 'amenaza directa' al equilibrio estratégico global y al 'régimen de no proliferación', y que la estabilidad mundial dependería del 'respeto y cumplimiento' de los tratados internacionales de desarme. A propósito de las complejidades geopolíticas en torno al arma nuclear, hace unos días, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtió sobre 'daños críticos' en varias centrales nucleares de Ucrania, incluidas las de Zaporizhzhia, Mikolaiv y Jmelnitski, debido a la actividad militar reciente, lo que habría comprometido líneas eléctricas esenciales y elevado el riesgo para los sistemas de enfriamiento y suministro de energía. El director Rafael Grossi pidió 'moderación militar' y destacó que la situación seguiría siendo 'frágil', mientras técnicos del OIEA confirmaron nuevos daños en la línea Ferosplavna-1, clave para la planta de Zaporizhzhi, bajo control ruso. El organismo mantiene personal permanente en todas las centrales ucranianas y en Chernóbil, en lo que pretendería prevenir un posible desastre nuclear. En otras cosas, pero relacionado con esta situación, el líder supremo de Irán Ali Jamenei dijo que no habría cooperación con Estados Unidos 'mientras siga apoyando a Israel, mantenga bases militares en Medio Oriente e interfiera en la región'. Añadió que solo si EEUU 'cambia su postura' podría considerarse un diálogo, aunque 'no en un futuro cercano'. El canciller iraní confirmó que existirían mensajes indirectos entre ambos países, pero sin planes de reanudar las negociaciones nucleares.
Vía: TeleSUR • Corriere della Sera • Europa Press • Global Times • Al Jazeera • Infobae • DW • AFP • EFE


