🕒 Última actualización:
diciembre 30, 2025
Colombia cerraría 2025 con un mercado laboral con niveles históricos. Según el Dane, la tasa de desempleo en noviembre se habría ubicado en 7,0%, la más baja de toda la serie del año, y 1,2 puntos porcentuales menor que en noviembre de 2024. Los ocupados habrían alcanzado 24,6 millones, con repuntes en obreros y trabajadores por cuenta propia, mientras que 14,4 millones permanecerían fuera de la fuerza laboral, de los cuales más de la mitad se dedicaría a oficios del hogar. Estos niveles representarían mínimos históricos desde 2001 (el más bajo para el mes desde ese año), y superarían promedios destacados de años anteriores, como 2015. El crecimiento del empleo habría sumado 993.000 nuevos puestos, equivalente a un 4,2%, con avances significativos para hombres en Agricultura y Construcción, y para mujeres en Alojamiento y servicios de comida. Por posición ocupacional, los empleos masculinos se habrían concentrado en trabajos independientes, mientras los femeninos se habrían creado principalmente en empresas privadas. La expansión se habría reflejado en la mayoría de los dominios geográficos, especialmente en centros poblados y áreas rurales dispersas, y en 10 ciudades y otras cabeceras.
No obstante, la informalidad seguiría siendo considerada como desafío estructural: 13,6 millones de personas trabajarían en condiciones informales, con un aumento del 4,6%, mientras que el empleo formal alcanzaría 10,9 millones de ocupados, con variación anual de 3,7%, impulsado sobre todo por ciudades y áreas metropolitanas. Según se dijo, la caída del desempleo en 2025 no se explicaría por menor búsqueda de trabajo, como en 2024, sino por una 'mayor absorción de mano de obra' por un repunte en la demanda de empleo, al mencionarsr que más empresas habrían contratado y no menos personas habrían buscado empleo. A pesar de esto, persistirían paradojas: la tasa de ocupación promedio anual habría sido de 58,2% y la inactividad habría crecido hasta 35,8%, es decir, 3,4 millones adicionales fuera del mercado. Ajustes regulatorios redujeron las horas trabajadas por ocupado, y la productividad por trabajador habría caido 3,1%, señalando que 'la misma cantidad de trabajo se reparte entre más personas'. La informalidad seguiría absorbiendo gran parte de la demanda laboral, especialmente durante la temporada de finalización del año.
En paralelo y a propósito de esto último, el aumento histórico del salario mínimo en 23% para 2026 continúa generando debate. La medida beneficiaría 'de manera directa' a 2,4 millones de trabajadores formales, mientras más de 11 millones en informalidad seguirían ganando menos, ampliando la brecha entre empleo formal e informal. La diferencia entre el incremento decretado y el sugerido por la fórmula técnica sería de 17,5 puntos porcentuales, la más alta en dos décadas. Analistas advierten posibles impactos sobre la creación de empleo, inflación y precios de vivienda, y que el Banco de la República podría subir 'de manera gradual' las tasas de interés 'para controlar la inflación', lo que encarecería el crédito. Según reportes, las implicaciones del aumento del salario mínimo mostrarían que la sostenibilidad de los avances en cuanto al desempleo dependerían de políticas laborales y económicas que consoliden 'la inclusión, la estabilidad y la equidad' en 2026. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: El Nuevo Siglo • El País


