🕒 Última actualización:
enero 22, 2026
Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (Unu-Inweh) advierte que el planeta habría entrado en una fase de “bancarrota hídrica global”, en la que ríos, lagos y acuíferos se agotarían 'más rápido' de lo que la naturaleza puede reponerlos. El concepto redefiniría la crisis del agua, al señalar que muchos sistemas hídricos ya habrían superado 'el punto de recuperación' y no podrían volver a su estado anterior. Según el estudio, la humanidad ya habría consumido el ingreso anual de agua proveniente de lluvias y ríos, pero también habría 'vaciado' reservas acumuladas 'durante miles de años' en glaciares, humedales y acuíferos. Para su autor principal, Kaveh Madani, director del instituto, muchas regiones vivirían “por encima de sus medios hidrológicos”, alterando de forma fundamental el panorama global de riesgo, aunque no todos los países se encuentren en la misma situación.
Según el reporte, la magnitud del colapso se reflejaría en 'datos alarmantes': más del 50% de los grandes lagos del mundo habría perdido volumen desde la década de 1990; el 70% de los principales acuíferos mostraría 'tendencias de descenso' a largo plazo y 410 millones de hectáreas de humedales habrían desaparecido en los últimos 50 años. A ello se sumaría una pérdida de más del 30% de la masa glaciar desde los años setenta y el hecho de que varios grandes ríos ya no lleguen al mar durante partes del año. Las regiones más afectadas, según la ONU, serían Oriente Medio, el norte de África, partes del sur de Asia y el suroeste de Estados Unidos, donde el río Colorado se ha convertido en 'símbolo de un agua prometida en exceso'. La situación se complicaría por 'la contaminación con agrotóxicos, plásticos, residuos mineros y farmacéuticos', que deterioraría la calidad del agua y limitaría su reutilización.
El impacto humano y económico sería profundo. Más de 4.000 millones de personas sufrirían 'escasez grave' de agua al menos un mes al año y alrededor de 2.200 millones no tendrían acceso a agua potable segura. La agricultura, responsable de cerca del 70% del consumo de agua dulce, enfrentaría una “sequía antropogénica” que pondría en riesgo casi la mitad de la producción mundial de alimentos y cuyos efectos se propagarían 'a través de la inflación, la migración y la inestabilidad geopolítica'. Ante este escenario, la ONU llamó a 'reconocer formalmente' la “bancarrota hídrica” como un 'problema de justicia social y política, no solo hidrológico'. El informe propone pasar de la gestión de crisis a una “gestión de quiebras”, que implique 'transformar la agricultura, garantizar un reparto equitativo de los recursos restantes y proteger los ecosistemas' que aún producen agua. De cara a la Conferencia de la ONU sobre el Agua de 2026, los autores insisten en que declarar la quiebra no sería 'rendirse', sino el primer paso para tomar 'decisiones difíciles' que permitan 'proteger a las personas, los ecosistemas y las economías'. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: TeleSUR • DW • EFE • AFP
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