🕒 Última actualización:
enero 01, 2026
Las abejas nativas sin aguijón de la Amazonía se convirtieron en los primeros insectos del mundo en recibir derechos legales para existir y prosperar, tras una serie de decisiones históricas adoptadas en Perú. Reconocidas como 'los polinizadores más antiguos del planeta y actores clave en la biodiversidad amazónica', estas especies habrían sido declaradas, junto con sus hábitats, 'sujetos de derechos', marcando un precedente global en la protección jurídica de los insectos. Según se reportó, el primer reconocimiento se habría dado mediante la ordenanza 33-2025-CM, emitida por la municipalidad provincial de Satipo, que establece 'el derecho de las abejas sin aguijón a existir, mantener poblaciones saludables, vivir en ambientes ecológicamente sostenibles y libres de contaminación', así como a 'contar con espacios sin especiesinvasorass'. La norma referiría que la protección de estas abejas estaría directamente ligada 'a la salud integral' del Amazonas, entendido como 'un sistema vivo interdependiente'.
Posteriormente, el pasado 22 de diciembre, la municipalidad provincial de Loreto–Nauta se habría convertido en la segunda región peruana en adoptar esta estrategia de conservación, ampliando el alcance territorial del reconocimiento y consolidando un enfoque que articularía 'la protección ambiental con los Derechos de la Naturaleza'. Las abejas sin aguijón serían responsables de polinizar más del 80% de la flora amazónica, incluidos cultivos de alto valor global como el café, el cacao, el aguacate y los arándanos. Sin embargo, enfrentarían amenazas crecientes derivadas del cambio climático, la deforestación, el uso de pesticidas y la expansión de la frontera agrícola. Un estudio publicado en la revista Ecología Aplicada advertiría que más del 50% de los hábitats de especies como Melipona eburnea y Tetragonisca angustula se encontrarían en 'zonas de alto riesgo de deforestación'
Según especialistas del Ministerio del Ambiente de Perú, la tala de árboles utilizados como nidos impediría la reproducción de las colonias, rompería las redes de polinización y reduciría el intercambio genético, lo que pondría en riesgo la estabilidad de los ecosistemas amazónicos. Según se dijo, esto afectaría a la biodiversidad, pero también a las comunidades indígenas que dependerían de la meliponicultura para obtener alimentos, medicinas tradicionales y sustento económico. La campaña que impulsó este reconocimiento fue liderada por Rosa Vásquez Espinoza, fundadora de Amazon Research Internacional, en articulación con comunidades indígenas amazónicas y el Centro de Derecho de la Tierra, un colectivo internacional que promueve marcos legales centrados en la protección de los ecosistemas. Para líderes indígenas como Apu Cesar Ramos, presidente de EcoAshaninka, esta declaratoria representaría un 'avance histórico' al valorar 'el conocimiento ancestral' y 'reforzar la relación' entre los pueblos originarios y la selva tropical.
Vía: Prensa Latina • The Guardian • El Espectador


