🕒 Última actualización:
abril 10, 2026
La calificadora S&P Global Ratings redujo la calificación crediticia de Colombia al nivel más bajo desde que el país es evaluado (1993). El ajuste pasó de BB a BB- en deuda externa y de BB+ a BB en deuda local, lo que se argumenta como 'un aumento en la percepción de riesgo' sobre la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones financieras. Según el reporte, la decisión se basaría en 'factores estructurales' como 'limitada flexibilidad fiscal, alta carga de deuda, una posición externa débil y un ingreso por habitante moderado'. Además, la agencia refiere que la política fiscal se habría vuelto 'más incierta' tras la suspensión de la regla fiscal (que el gobierno decidió para 'darse más libertad o margen' frente a sus necesidades de gasto y financiamiento) lo que, según el informe, habría debilitado 'la confianza' de los mercados en la estabilidad de las finanzas públicas. S&P también señala que esta situación habría contribuido a mayores expectativas de inflación, lo que 'ha llevado' al Banco de la República a mantener una 'política monetaria restrictiva'. La calificadora incluso advierte que la credibilidad del banco podría verse afectada 'si se debilita su capacidad' de implementar la política monetaria 'de forma independiente'. En su análisis, la agencia plantea que la calificación podría mejorar si en los próximos 18 meses el gobierno reduce el déficit fiscal y estabiliza la deuda. Sin embargo, que podría empeorar si aumenta el endeudamiento o si se debilita la credibilidad de la política monetaria y la autonomía del banco central (el de la República).
En paralelo, el Banco Mundial proyecta que la economía de Colombia crecería alrededor de 2,2% en 2026, por debajo del 2,5% de 2025, y en línea con un menor 'dinamismo regional' (en países como Brasil y México) que se ubicaría cerca del 2,1%. El organismo atribuye este menor crecimiento a factores como 'alto endeudamiento, débil demanda externa, las presiones inflacionarias y el impacto del conflicto en Medio Oriente', que habría contribuido a un entorno macroeconómico global 'más complejo'. El informe también advierte que, aunque la inflación tendería a normalizarse en buena parte de América Latina, Colombia se mantendría 'como una excepción', con presiones por encima de la meta del banco central. Esto habrías llevado a varios países de la región, incluido Colombia, a mantener 'políticas monetarias restrictivas' o a frenar la reducción de tasas de interés. El Banco Mundial señala además que el crecimiento regional estaría limitado por un consumo moderado y, sobre todo, por una 'inversión débil', debido a la incertidumbre sobre el entorno externo y las políticas internas.
A propósito del entorno internacional, el organismo explica que, aunque el debilitamiento del dólar en 2025 habría generado 'cierto alivio' en algunos mercados emergentes, las condiciones de financiamiento global seguirían siendo 'restrictivas'. Las tasas de interés internacionales han bajado más lentamente de lo esperado y el apetito por riesgo continuaría limitado, lo que mantendría 'altos' los costos de endeudamiento y haría que la inversión global sea 'más selectiva'. También se destaca que la mejora global en inflación no se habría traducido en mejores condiciones de financiamiento para la mayoría de países. Las entradas de capital seguirían concentrándose en economías 'con fundamentos más sólidos', mientras que otras enfrentarían mayores dificultades para acceder a crédito externo en condiciones favorables. A propósito de todo, la inflación en Colombia durante marzo de 2026 fue de 5,56% anual, según el Dane. Los precios subieron 0,78% frente a febrero, impulsados por 'arriendos, servicios públicos, alimentos y servicios de comunicación'. Las ciudades más afectadas en el mes habrían sido Ibagué (Tolima), Medellín (Antioquia) y Cúcuta (Norte de Santander), mientras que en el acumulado anual destacan Pereira (Risaralda), Medellín y Manizales (Caldas).
Tras conocerse el informe del Banco Mundial, el Presidente Gustavo Petro cuestionó el diagnóstico y atribuyó el menor crecimiento principalmente al nivel de las tasas de interés (en medio de la ruptura con el Banco de la República; para mayor contexto, consultar en el blog). Señaló que cuando la tasa real superaría el crecimiento económico, la deuda se volvería 'más difícil de sostener', y recordó que Colombia mantendría un déficit primario desde 2015 (el país no solo paga intereses altos,
Sino que también gastaría más de lo que recauda en su operación normal), además del impacto de gastos como los subsidios a la gasolina. Petro también planteó una 'necesidad de reducir el déficit' mediante 'mayores impuestos a los sectores de mayores ingresos', aunque varias propuestas han sido bloqueadas en el Congreso y la Corte Constitucional. Asimismo, insistió en una 'reducción de las tasas de interés' para, según refiere, 'estimular el crecimiento', asegurando que estas presuntamente 'frenan' la actividad económica.
En conjunto, los datos de S&P, el Banco Mundial y la inflación interna dibujarían un escenario de presión simultánea sobre crecimiento, precios y deuda en Colombia. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: La Silla Vacía • El Nuevo Siglo • Revista Cambio
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