🕒 Última actualización:
julio 24, 2025
Una ola de calor extremo persiste en el sur de Europa, sobre todo en Grecia, donde un incendio forestal en Corinto habría llevado a evacuar a unas 2.000 personas y donde se habrían calcinado más de 1.200 hectáreas de bosque. A pesar de que el fuego parecía estar controlado, vientos intensos habrían reactivado focos que se extendieron hacia nuevas zonas. Las autoridades han evacuado múltiples localidades, y se reportan daños significativos a la infraestructura hídrica. Además, dos hombres fueron arrestados por presuntamente iniciar un fuego de manera accidental con herramientas eléctricas. El calor también ha llevado al cierre de monumentos como el Partenón y a restricciones para trabajos al aire libre. Según el Observatorio Nacional de Atenas y el programa Copernicus, la zona afectada por los incendios sería incluso mayor de lo inicialmente reportado. Las temperaturas han alcanzado hasta 45 °C en algunas regiones griegas, y se espera que esta tercera ola de calor continúe hasta el fin de semana.
Los países de los Balcanes también están enfrentando incendios forestales considerados graves. En Macedonia del Norte se han reportado 27 incendios en solo 24 horas, y en Albania habría fuegos activos en áreas rurales y parques nacionales, como el de Llogara. Aunque se habría evitado que las llamas lleguen a zonas habitadas, las condiciones continuarían siendo complejas. En Bosnia-Herzegovina y Serbia rigen alertas por calor extremo, con temperaturas que podrían alcanzar los 42 °C. En Turquía, la situación sería aún más compleja. Incendios en regiones como Sakarya y Anatolia Central habrían derivado en la muerte de diez personas entre bomberos y voluntarios, además de varios heridos. Las condiciones climáticas, con calor de hasta 45 °C, vientos fuertes y baja humedad, dificultarían esfuerzos por contener el fuego. El gobierno turco ha llamado a la población a mantenerse alerta ante un riesgo que superaría los incendios comunes.
La emergencia climática en el sur de Europa representaría una tendencia creciente de eventos extremos que afectan tanto a la población como al ambiente. Las olas de calor, cada vez más frecuentes e intensas, combinadas con la actividad humana y una gestión inadecuada del territorio, estarían llevando a escenarios de alto riesgo. Por otro lado, en una actualización sobre la ola de calor que azotó a Francia entre el 19 de junio y el 6 de julio, se reportó un aumento de 480 muertes, lo que representaría un 5,5% más en la mortalidad. La mayoría de las víctimas habrían sido personas mayores de 75 años, con 410 fallecimientos adicionales, un 6,7% más en su grupo. El episodio se caracterizó por su duración, un inicio temprano en la temporada y un impacto en más de la mitad del país, donde vive el 74% de la población. Las autoridades sanitarias han mencionado la necesidad de reforzar las medidas preventivas contra el calor y de desarrollar una estrategia nacional de adaptación al cambio climático. Durante los días más críticos, las temperaturas habrían superado los 40 grados y se habrían cerrado cerca de mil escuelas para proteger la salud de los estudiantes. Se ha considerado que todo requeriría de respuestas coordinadas a nivel regional y global. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: DW • EFE • APE • RTR


