🕒 Última actualización:
septiembre 11, 2025
El Metro de Bogotá, considerada la obra de infraestructura más ambiciosa en la historia reciente de la capital, alcanzó una nueva etapa con la llegada del primer tren completo de seis vagones al patio taller de la ciudad. Transportado desde China vía Cartagena y recorrido terrestre de más de 1.000 kilómetros, este tren marcaría el inicio de la fase de pruebas estáticas y dinámicas, que se realizarían en 905 metros de pista y comenzarían entre finales de octubre e inicios de noviembre. Se espera que estas pruebas repliquen las realizadas en China, incluyendo modos manual y automático, como preparación para la operación comercial proyectada para marzo de 2028. La Línea 1 del Metro conectaría nueve localidades: Bosa, Kennedy, Puente Aranda, Los Mártires, Antonio Nariño, Santa Fe, Chapinero, Teusaquillo y Barrios Unidos, con 16 estaciones, diez de ellas integradas a TransMilenio, y 28 edificios de acceso. El trazado incorporaría diseños bioclimáticos, iluminación LED, recirculación de agua y un sistema de recuperación de energía que aprovecharía hasta el 35% de la electricidad generada durante el frenado de los trenes. Además, se plantarían 5.000 árboles en el viaducto y se instalarían 4.800 cámaras, enclo que pretendería reforzar la seguridad en estaciones, trenes y patios.
El gerente general de la Empresa Metro, Leonidas Narváez, dijo que al 31 de agosto de el proyecto registraba un avance global del 62,16%, con progresos en viaducto, edificaciones y obras especiales, incluyendo intervenciones en la calle 72, estaciones y puentes vehiculares. La prioridad actual sería la integración de la obra civil, la infraestructura eléctrica y el material rodante proveniente de China, asegurando que todos los componentes funcionen de manera sincronizada para cumplir con la fecha de operación comercial prevista. La flota inicial contaría con 30 trenes eléctricos automáticos, cada uno con seis vagones y capacidad para 1.800 pasajeros, de los cuales 252 viajarían sentados. Con tecnología de automatización GOA4, los trenes operarían sin conductores. Entre septiembre de 2025 y octubre de 2026 se entregarían los trenes restantes, y tras las pruebas en Bogotá y la construcción completa de 5.760 metros de viaducto, se realizaría una 'marcha blanca' (pruebas operativas) de seis meses antes de abrir al público. En materia financiera, la postergación de las vigencias futuras ha generado preocupación, pero se dijo que créditos internacionales por $1.484 millones de dólares garantizarían la capacidad de pago en 2026 y 2027.
Los riesgos de sobrecostos recaerían en el concesionario, mientras que la Empresa Metro y la alcaldía implementan estrategias que serían para mitigar el impacto en comercio y comunidades cercanas, recuperando espacio público y promoviendo campañas de cultura ciudadana para informar sobre plazos y beneficios. Más allá de la movilidad, el Metro implica una transformación urbana significativa. El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) establece Áreas de Integración Modal caminables en 15 minutos desde las estaciones, con lo que, según se dijo, se promovería viviendas, comercios, servicios y renovación urbana. Además, estaría integrado con TransMilenio, cables y buses zonales, gestionado por un gemelo digital y con un sistema de recaudo interoperable (los diferentes sistemas de transporte y medios de pago podrían funcionar de manera conjunta y coordinada). El pasaje del Metro de Bogotá sería equivalente al de TransMilenio (alrededor de $3.200), con ajustes anuales según la política tarifaria, y por el sistema de recaudo integrado. Bogotá ha esperado un metro por décadas, con múltiples intentos fallidos de más de 15 administraciones. Entre 2000 y 2003, durante la alcaldía de Enrique Peñalosa, se adquirieron predios para construir la primera estación en Bosa, pero el proyecto fue cancelado y se priorizó TransMilenio. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: La FM • W Radio • Portafolio • Revista Cambio


