🕒 Última actualización:
noviembre 05, 2025
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., declaró el estado de emergencia nacional tras el 'paso devastador' de un tifón llamado Kalmaegi, que habría dejado ya al menos 114 personas muertas, 127 desaparecidas y cerca de dos millones de afectados en las provincias centrales del país. Se trataría del desastre natural más mortífero del año en el archipiélago, que habría golpeado con especial fuerza a la provincia de Cebú. La mayoría de las víctimas habrían fallecido por ahogamiento tras inundaciones repentinas, y se estima que unas 450.000 personas fueron evacuadas hacia refugios de emergencia. El tifón, que abandonó Filipinas en dirección al mar de China Meridional, habría arrasado viviendas, arrastrado vehículos y destruido infraestructuras en varias localidades de Cebú, con miles de familias sin hogar.
Durante una reunión con funcionarios encargados de la gestión del desastre, Marcos anunció que la declaración de emergencia permitiría al gobierno liberar fondos 'con mayor rapidez', agilizar labores de rescate y evitar un acaparamiento o la especulación de precios de alimentos y productos básicos. En Cebú, el portavoz provincial Rhon Ramos dijo a la agencia AFP que se habrían recuperado al menos 35 cuerpos en zonas inundadas de Liloan, elevando el total de víctimas en la provincia a 76. En la vecina isla de Negros, las autoridades confirmaron la muerte de al menos 12 personas y la desaparición de otras 12, luego de que un flujo de lodo volcánico impulsado por las lluvias sepultara varias viviendas en la ciudad de Canlaon. A esto se sumaría la caída de un helicóptero militar en Mindanao durante tareas de rescate, accidente en el que habrían perdido la vida seis soldados, según reportó el Comando de Mindanao Oriental.
La magnitud de las lluvias habría superado todos los registros habituales. Según la meteoróloga Charmagne Varilla, la zona de Cebú habría recibido 183 milímetros de lluvia en solo 24 horas, una cantidad muy superior al promedio mensual de 131 milímetros. Este nivel de precipitación habría derivado ne desbordamientos súbitos, deslizamientos de tierra y cortes de energía generalizados. La gobernadora de Cebú, Pamela Baricuatro, describió la situación como “sin precedentes”, subrayando que, aunque se esperaban vientos fuertes, habría sido el agua la que habría generado un mayor daño. “Esperábamos vientos peligrosos, pero el agua es lo que realmente está poniendo a la gente en peligro”, dijo la mandataria local, mientras continuaban las labores de búsqueda y rescate en medio de una de las mayores tragedias naturales recientes en Filipinas. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: DW • AFP • AP • EFE


