🕒 Última actualización:
enero 09, 2026
La maestra Beatriz González, una de las figuras más influyentes del arte colombiano, falleció hoy a los 93 años, tras el deterioro de su salud, según informó su familia. Nacida en Bucaramanga (Santander) el 16 de noviembre de 1932, González utilizó el arte como 'forma de denuncia y reflexión' sobre la realidad política, social y simbólica del país, convirtiéndose en un referente de la pintura nacional. Desde mediados de los años sesenta, su obra habría adquirido un enfoque claro a partir de Los suicidas del Sisga, imagen tomada de un periódico que transformó en una de las piezas más emblemáticas del arte colombiano. A partir de allí, González desarrolló una mirada crítica que ella definió como “mirar al otro a través de la mirada de otros”, apoyándose en imágenes mediáticas y escenas cotidianas para retratar al país'con ironía y agudeza'.
Su trabajo se caracterizó también por romper con los soportes tradicionales: pintó sobre metal, muebles, camas, cortinas de baño, llantas o vasijas de barro, desafiando la idea clásica del lienzo. En sus cuadros aparecieron figuras centrales de la vida política, social y religiosa de Colombia, siendo el expresidente Julio César Turbay uno de los personajes más recurrentes en sus primeras etapas, lo que incluso le habría costado episodios de vigilancia e intimidación. A partir de la década de los ochenta, especialmente tras la toma del Palacio de Justicia, su obra se volcó de manera más directa al dolor y a las víctimas del conflicto armado. Cadáveres anónimos, mujeres asesinadas y escenas de violencia marcaron este periodo, acompañado de un cambio en el uso del color. De esta etapa habría surgido Auras anónimas, una de sus obras más notables, dedicada a los columbarios (estructuras con cavidades pequeñas diseñadas para depositar urnas funerarias con las cenizas de personas incineradas) del Cementerio Central como representación de los miles de 'muertos sin nombre' del país.
Beatriz González expuso por primera vez en 1964 en el Museo de Arte Moderno de Bogotá y, además de pintora, fue historiadora del arte, investigadora y maestra. Artistas como Luis Caballero y Juan Antonio Roda coincidieron en reconocerla como una 'figura excepcional', capaz de “pintar lo colombiano” con una 'profundidad' y 'fuerza' que 'pocos lograron'. Su obra también interactuó con referentes universales como Goya, Manet o Picasso, adaptándolos al contexto local. En sus últimas grandes exposiciones, González reafirmó un 'lugar central' en la historia del arte nacional con piezas icónicas como su monumental Manet, además de retratos como la Reina Isabel, Simón Bolívar o Antonia Santos. Su legado transversalizaría museos y colecciones, pero también heridas y contradicciones de la historia del arte y del país a través de 'imágenes incómodas, directas y profundamente humanas'.
Vía: El Tiempo


