🕒 Última actualización:
abril 02, 2026
La junta directiva del Banco de la República tomo (por mayoría) la decisión de aumentar la tasa de interés en 100 puntos básicos, hasta 11,25%, lo que generó una desató amplia tensión política e institucional en el país. Tras la medida se habría consolidado una ruptura con el Gobierno Nacional, en un contexto económico marcado por 'presiones inflacionarias, desaceleración del crecimiento' y un entorno internacional 'adverso'. El aumento se habría sustentado en indicadores macroeconómicos como la 'persistencia' de la inflación, que en enero y febrero se ubicó en 5,4% y 5,3%, respectivamente. La inflación básica (que excluye alimentos y precios regulados) también habría mostrado incrementos, mientras que las expectativas para finales de 2026 permanecerían 'elevadas'. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025 fue de 2,6%, por debajo del 2,9% previsto, otra de las justificaciones de la medida del Banco. La votación dentro de la junta estuvo dividida: cuatro miembros apoyaron el alza, dos optaron por reducir la tasa y uno por mantenerla. Esta fractura refleja diferencias sobre cómo controlar la inflación sin afectar 'de manera excesiva' la actividad económica y la inversión, y se ha vuelto recurrente en las últimas reuniones. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, se retiró de la reunión y, en un hecho sin precedentes, convocó su propia rueda de prensa para anunciar el aumento de la tasa antes de la comunicación oficial.
Ávila declaró la ruptura y aseguró que no regresaría a las sesiones de la junta 'en el corto plazo', señalando que lo de hoy favorecería a sectores que obtienen ganancias de los rendimientos de los bonos 'y no a la sociedad en general'. El Presidente Gustavo Petro respaldó la decisión de Ávila y ratificó el retiro del gobierno de la Junta, catalogando el aumento como 'perjudicial' para la economía y 'beneficioso' únicamente para 'los más ricos'. Ministros como Armando Benedetti, Daniel Rojas y Antonio Sanguino apoyaron la salida de la Junta, señalando que el Banco de la República supuestamente actúa 'en contra del pueblo'. Por primera vez, la ausencia del ministro de Hacienda impediría que la institución sesione con normalidad, lo que reflejaría una dificultad del gobierno para obtener mayoría dentro de la Junta, a pesar de sus nombramientos. Ávila cuestionó la legitimidad de la decisión y la independencia del Banco, argumentando que presuntamente responde a 'intereses' del sector financiero y a 'encuestas de analistas'. También, Planteó un choque entre lo que llamó “economía rentista” y la “economía real” que defiende el gobierno, insistiendo en que la política monetaria no podría desligarse de 'la realidad social' del país. No obstante, el mandato constitucional del Banco de la República establecería como prioridad 'controlar la inflación'.
Así las cosas, según recogen medios, la independencia del banco central, consagrada desde 1991, pretendería que las decisiones sobre el precio del dinero no sean 'influenciadas' por el Ejecutivo, 'protegiendo a los hogares, la inversión y la estabilidad económica'. En ese sentido, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, defendió 'la autonomía' de la entidad y habló de que su misión sería 'preservar el poder adquisitivo' de la moneda colombiana. Villar explicó que las decisiones se tomarían con 'criterios técnicos' y que el endurecimiento monetario incluso podría 'afectar al sistema financiero', ya que encarece el crédito, 'protegiendo' la capacidad de compra de los colombianos. Este jueves, 2 de abril, Petro anunció un paquete de 'reformas urgentes' en materia fiscal, crediticia y pensional que sería radicado en el Congreso, junto con un “Pacto por el Trabajo y la Producción” con el empresariado 'para impulsar la economía'. Se da también horas después de que calificara como 'error' que hubiera nombrado a figuras como Olga Lucía Acosta en la junta. Y es que Acosta ha respaldado 'políticas restrictivas' para controlar la inflación, frustrando los intentos del gobierno de bajar tasas. No obstante, analistas han considerado que esta autonomía ha evitado un escenario como el de Turquía bajo el Presidente Recep Tayyip Erdoğan, donde la 'injerencia política' habría debilitado el banco central y disparado la inflación.
Precisamente, el incremento de la tasa y las tensiones generó reacciones en los principales gremios económicos. Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) dijo que las decisiones previas y actuales del Banco de la República repercutirían 'de manera directa' en los ciudadanos, quienes serían los más afectados por el encarecimiento del crédito y el impacto en la inversión. Por su parte, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), cuestionó las tensiones políticas entre el gobierno y la Junta, alertando que 'la polarización y la presión' sobre la independencia del Banco podrían 'deteriorar la confianza' de los inversionistas y 'generar incertidumbre' en los mercados. José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), calificó como 'grave' la salida del ministro de Hacienda de la sesión, al considerar que 'debilita' la normalidad de la institución y 'el cumplimiento' de su mandato constitucional. Asimismo, Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), señaló que la situación sería “lamentable” y que la autonomía del Banco de la República sería 'fundamental' para 'la estabilidad económica, la protección del poder adquisitivo y la credibilidad frente a inversionistas, hogares y empresarios'. Cuando la controversia persiste, el reporte continúa en desarrollo.
Vía: Infobae • La FM • El País • La República • La Silla Vacía • Revista Cambio • Bloomberg Línea
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