🕒 Última actualización:
abril 02, 2026
La misión espacial Artemis II de la Nasa despegó desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida (EEUU), marcando el regreso de astronautas a la órbita de la Luna después de más de 50 años. La nave habría alcanzado la órbita terrestre cerca de 10 minutos después del lanzamiento para iniciar un viaje de 10 días que la llevará alrededor del satélite natural de la Tierra, sin aterrizar, en una misión comparable a la realizada por el Apolo 8 en 1968. El despegue se habría realizado bajo condiciones climáticas favorables, estimadas en un 80% de probabilidad de éxito, y aunque se habrían presentado 'problemas menores' con un sensor de batería y el sistema de comunicaciones, los técnicos los solucionaron rápidamente. El cohete Space Launch System (SLS), el más grande y potente de la Nasa, habría llevado a la tripulación a bordo de la cápsula Orión 'sin contratiempos', mientras en tierra la euforia de los equipos de la Nasa se habría unido a la de cientos de espectadores. La tripulación de Artemis II está compuesta por el comandante Reid Wiseman, Victor Glover, el primer astronauta afroamericano en viajar a la Luna; Christina Koch, la primera mujer en esta trayectoria; y el canadiense Jeremy Hansen, primer astronauta no estadounidense en orbitar el satélite. Antes del despegue, Charlie Blackwell-Thompson, directora del lanzamiento y primera mujer en asumir este rol, destacó el 'carácter histórico' de la misión, así como 'el espíritu de cooperación internacional'.
Artemis II es la segunda misión tripulada del programa Artemis, tras un vuelo no tripulado de 2022, y precede a futuras misiones que planean alunizar en 2028 y establecer una "presencia permanente' en la Luna, además de preparar el camino 'para la exploración de Marte'. La misión de 10 días permitiría a los astronautas realizar un 'sobrevuelo completo' del satélite, observar su cara oculta y capturar imágenes detalladas de su geología, 'contribuyendo a la planificación' de futuras expediciones. Tras el lanzamiento, la cápsula Orión se desacopló de los propulsores y habría desplegado sus paneles solares 'sin problemas'. Cada panel contaría con 15.000 celdas para captar energía del Sol y alimentar la nave 'durante toda la misión'. Los astronautas viajan en la cápsula de cinco metros de ancho por tres de alto, donde realizaron primeras pruebas de manejo y maniobras de propulsión 'necesarias' para futuras misiones de acoplamiento con otras naves espaciales. En el momento clave del sobrevuelo lunar, la tripulación se acercaría a la cara oculta de la Luna a una distancia de entre 6.500 y 9.500 km. Desde esta posición podrían observar la Tierra y la Luna juntas, 'dedicar tres horas a la observación, captar imágenes y estudiar la geología lunar'. Christina Koch destacó que, aunque los ojos humanos serían 'simples' comparados con instrumentos científicos, seguirían siendo uno de los mejores medios 'para observar' detalles de la superficie lunar.
El regreso a la Tierra estaría previsto para los últimos cuatro días de la misión y constituiría 'la etapa más arriesgada'. El módulo de la tripulación se separaría del resto de la nave y giraría para que su escudo térmico soporte las altas temperaturas del reingreso, alcanzando hasta 2.700 °C, la mitad de la temperatura en la superficie del Sol. Luego se desplegarían paracaídas que reducirían la velocidad y permitirían un suave amerizaje en el océano Pacífico frente a la costa de California, donde un equipo de rescate esperaba a los astronautas. El programa Artemis ha requerido años de trabajo y la participación de miles de personas, con un costo estimado de 93.000 millones de dólares hasta la fecha. Tras más de medio siglo desde las misiones Apolo, la Nasa retoma la exploración lunar, simbolizando un 'hito científico y tecnológico' que combinaría el regreso humano a la Luna con la diversidad y representación de la tripulación. Así las cosas, el lanzamiento histórico marcaría un 'paso adelante' en la exploración espacial, pero también reafirmaría planes de la Nasa 'para mantener' una 'presencia humana sostenible' en la Luna, sentando las bases para futuras misiones a Marte y más allá, mientras la comunidad internacional seguiría con atención cada etapa de la misión Artemis II.
Este jueves, 2 de abril, la misión dio un nuevo paso al iniciar su viaje hacia la Luna tras abandonar la órbita terrestre, donde permaneció casi un día. La nave Orión habría completado con éxito la inyección translunar, maniobra que duró casi seis minutos y que permitiría a la nave alejarse de la Tierra rumbo a la órbita lunar. A pesar de incidentes menores como ajustes técnicos y breves interrupciones en las comunicaciones, la Nasa confirmó que la misión continuaría 'sin problemas'. Hansen describió la vista de la Tierra iluminada por la Luna como “fenomenal”, mientras que los sistemas de la cápsula y la salud de la tripulación se mantendrían en 'perfecto estado'. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: DW • AFP • EFE • BBC • DPA
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