🕒 Última actualización:
abril 25, 2026
El alto al fuego entre Israel y Líbano, vigente desde mediados de abril y prorrogado por tres semanas tras un anuncio esta semana del Presidente Donald Trump, se mantendría en un escenario frágil, con negociaciones indirectas en Washington que aún no consolidarían una salida estable. A pesar de la tregua, Israel habría continuado sus operaciones militares en el sur libanés, bombardeando localidades como Kherbet Selem, Toulene, Deir Aames y las afueras de Bint Jbeil, en una escalada que evidenciaría un deterioro del acuerdo. En paralelo, el Ejército israelí emitió órdenes de evacuación para habitantes de Deir Aames, en el distrito de Tiro, anticipando nuevos ataques y aumentando la presión sobre la población civil en la zona fronteriza. Las treguas suelen tener acusaciones de ambas partes por 'violaciones' del cese.
El Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano reportó al menos dos muertos tras un bombardeo en Toulene. Autoridades locales han denunciado además 'destrucción de viviendas y ataques contra zonas civiles' en los últimos días. Por su parte, el grupo de resistencia libanés Hezbolá habría respondido con acciones contra posiciones militares israelíes, mientras Israel insiste en que sus ataques estarían dirigidos a infraestructuras del grupo, al que acusó de 'actividades terroristas'. Las cifras oficiales indican que desde inicios de marzo la ofensiva ha dejado 2.294 muertos y 7.544 heridos. En uno de los balances, se reportó que entre el 16 y el 19 de abril se habrían registrado al menos 220 violaciones del alto al fuego.
En este contexto, el sur de Líbano enfrentaría una transformación territorial marcada por 'destrucción de pueblos, carreteras cortadas, accesos restringidos' y un desplazamiento de miles de personas que no podrían regresar a sus hogares. Medios como France24 han reportado una llamada “línea amarilla”, una franja no reconocida oficialmente que, según fuentes libanesas, se adentraría entre cinco y ocho kilómetros en territorio libanés, abarcando cerca de 500 Km² y que afectaría a decenas de localidades, muchas de ellas hoy inhabitables. Se trataría de una frontera de facto no reconocida oficialmente que Israel habría trazado dentro del territorio libanés. Esta franja, marcada por destrucción y restricciones de acceso, funcionaría como una “tierra de nadie” que redefine el control del territorio y limita la vida civil. Mientras tanto, la ONU, a través de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (Finul), mantendría presencia a lo largo de la Línea Azul, pero sin capacidad real para incidir en esta nueva configuración, mientras el Ejército libanés se habría replegado y las dinámicas del conflicto seguirían imponiéndose sobre los avances diplomáticos. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: TeleSUR • France24
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