🕒 Última actualización:
septiembre 28, 2025
Ayer, a once años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos y Socialistas de México (FECSM) atacaron el Palacio de Justicia de Iguala, Guerrero. Los manifestantes lanzaron bombas molotov y quemaron tres camionetas, denunciando que en esa sede judicial se habrían ocultado cinco videos considerados clave sobre lo ocurrido la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014. La protesta inició alrededor de las 4PM (hora local), cuando estudiantes descendieron de 13 autobuses y rodearon el recinto. Con vehículos repartidores derribaron portones y habrían tratado de tumbar la barda perimetral. Sin presencia de autoridades en el lugar, habrían lanzado cohetones al interior y encendieron los vehículos, mientras un grupo de hombres arrojaba piedras desde un puente hacia los autobuses de los manifestantes.
Los normalistas (de escuelas Normales Rurales) justificaron su acción por una 'falta de justicia' y exigieron la entrega de los 'videos ocultos'. En mayo de 2026 fue detenida la magistrada Lambertina Galeana Marín, expresidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, acusada de presuntamente encubrir la desaparición de esas grabaciones. Para las familias y estudiantes, la ausencia de pruebas representaría un obstáculo 'que perpetúa' la impunidad. En paralelo, familiares de los 43 realizaron un mitin o encuentro en la estela dedicada a Julio César Mondragón, uno de los jóvenes asesinados en 2014, hallado con señales de tortura. También visitaron los obeliscos en memoria de Julio César Ramírez y Daniel Solís Gallardo, igualmente asesinados la misma noche. Durante el acto, Melitón Ortega, vocero de los padres, calificó de “terrorismo” la incertidumbre tras once años 'sin responsables', y dirigió un mensaje a la Presidenta Claudia Sheinbaum: que sus protestas no serían provocación, sino 'expresión de hartazgo' ante 'tanta injusticia'.
Recientemente, medios reportaron que se habría dado a conocer en Estados Unidos nueva información sobre el caso. Según el Archivo de Seguridad Nacional de Washington, la DEA habría interceptado comunicaciones entre narcotraficantes de Chicago e Iguala presuntamente vinculados al cártel Guerreros Unidos durante la desaparición de los normalistas. Sin embargo, esos mensajes de texto no habrían sido entregados a las autoridades mexicanas en su momento, lo que, según las investigadoras Kate Doyle y Claire Dorfman, habría significado una 'pérdida de pistas críticas' que habrían podido cambiar el rumbo de las pesquisas. Los mensajes se habrían obtenido tras una investigación de la DEA en Chicago contra una célula de Guerreros Unidos, que contaría con un sistema 'sofisticado' de transporte de drogas hacia Estados Unidos y de dinero de regreso a México, 'oculto en parachoques de autobuses de pasajeros'. El exagente de la DEA Mark Giuffre habría reconocido que ya en 2014 sabrían que Iguala era un bastión del cártel. El reporte está en desarrollo.
Vía: DW • EFE • La Jornada • TeleSUR


