El Gobierno Nacional presentó al final de la semana los primeros cinco objetos recuperados del histórico galeón San José, hundido en 1708 cerca de las Islas del Rosario. Entre las piezas extraídas se encontraría un cañón de bronce de 2,5 toneladas, una taza de porcelana china y tres monedas antiguas, elementos que marcarían el inicio de una fase científica considerada clave para determinar qué más podría recuperarse del fondo del mar Caribe. Este avance ocurre diez años después del hallazgo oficial del naufragio en 2015, considerado uno de los descubrimientos arqueológicos submarinos más valiosos del continente por una relevancia histórica. La llamada “Operación Poseidón”, liderada por la Armada de Colombia, habría utilizado robots de alta tecnología que podrían operar a casi mil metros de profundidad. El rescate del cañón habría sido realizado a 600 metros, un proceso celebrado por el equipo interdisciplinario que habría trabajado de día y de noche en el buque ARC Caribe. El Presidente Gustavo Petro, al revisar las piezas extraídas, dijo que podría tratarse del “mayor descubrimiento arqueológico submarino en América”. Según la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, los escudos e inscripciones del cañón (provenientes de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla) lo convertirían en una 'pieza única'.
Las piezas recuperadas incluirían porcelanas chinas del periodo Kangxi (siglo XVII) y macuquinas (monedas acusados de forma manual) fabricadas en Lima (Perú) en 1707, destinadas a la Flota de Tierra Firme, donde el San José habría sido nave capitana. Según se dijo, los objetos llevarían a profundizar en dinámicas coloniales comerciales, tecnológicas y militares. Los arqueólogos explican que la buena conservación del cañón confirmaría que buena parte del naufragio permanecería enterrada bajo la arena, 'aún intacta', lo cual abriría posibilidades para recuperar más elementos en futuras expediciones. No obstante, el proyecto habría estado marcado por disputas legales desde hace décadas. La empresa europea Maritime Archaeology Consultants (MAC), encargada de parte del operativo de 2015, demandó este año al Estado colombiano por 50 millones de dólares, argumentando que no habría recibido 'el pago correcto'. A ello se suma el litigio con la estadounidense Sea Search Armada (SSA), que dijo haber descubierto el naufragio en los años 80 y reclama la mitad del tesoro, estimado por algunos en 10.000 millones de dólares. Aunque ya habría perdido demandas en Estados Unidos, estaría pendiente un fallo de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, que podría influir en el futuro del caso. Todo esto habría mantenido el tema del San José en un ambiente de intrigas y reclamos desde 1982.
Tras la extracción, los objetos fueron trasladados a laboratorios de Cartagena y Bogotá para un proceso de estabilización y conservación, a cargo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, la Dirección Marítima de la Armada, el Ministerio de las Culturas y otros equipos del gobierno. Los especialistas señalan que antes de exhibir el cañón deberían pasar varias fases: estabilizar materiales para que no se deterioren, crear un ambiente controlado de conservación, realizar análisis arqueológicos detallados y luego definir un espacio adecuado para su exhibición pública. La meta sería un museo interactivo que explique 'la importancia del galeón' y de otros naufragios coloniales del país. Según se dijo, este avance representaría un hito para la arqueología submarina en Colombia, especialmente en una región donde antes habría sido común la extracción ilegal de cañones, anclas y monedas por parte de “cazadores de tesoros”. Comunidades locales, como los “Buceadores de la Historia de los Cañones” en Galerazamba, esperarían ser incluidas en los próximos proyectos culturales ligados al patrimonio sumergido. Sin embargo, aún quedarían desafíos: resolver las demandas internacionales y aprobar nuevos presupuestos, ya que cada expedición de una semana costaría alrededor de 5 millones de dólares. Los expertos insisten en que la extracción futura del resto del naufragio debería ser “lenta y delicada”, para que las piezas puedan 'llegar intactas' y convertirse en 'legado histórico' del país.
Vía: DW • EFE • AFP • AP • El Espectador


