🕒 Última actualización:
noviembre 12, 2025
Según una investigación de Human Rights Watch (HRW), los venezolanos deportados desde Estados Unidos a El Salvador habrían sido víctimas de 'torturas, violencia sexual y otros abusos' dentro del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una megacárcel destinada a pandilleros. Los hechos presuntamente ocurrieron entre marzo y abril, cuando el presidente estadounidense Donald Trump, en acuerdo con el salvadoreño Nayib Bukele, trasladó a 252 migrantes venezolanos acusados sin pruebas de pertenecer al Tren de Aragua, grupo designado como organización terrorista por Washington. El informe de HRW, titulado “Llegaron al infierno” y realizado junto a la organización Cristosal, documenta que los detenidos habrían sido sometidos a un 'régimen de incomunicación, alimentación deficiente y condiciones precarias de higiene'. La directora para las Américas de HRW, Juanita Goebertus, denunció que la administración Trump habría pagado 'millones de dólares' al Gobierno de El Salvador para detener 'de manera arbitraria' a los venezolanos, quienes luego habrían sido golpeados 'casi a diario' por los guardias del penal.
Los investigadores de HRW y Cristosal habrían entrevistado a 40 de los migrantes que habrían estado recluidos en el CECOT, así como a 150 personas adicionales, incluidos familiares y abogados. Según los testimonios, los prisioneros habrían sido obligados a permanecer arrodillados con las manos atadas y serían golpeados durante los registros diarios de las celdas. Tres venezolanos denunciaron haber sufrido 'violencia sexual', y uno relató que habría sido forzado por cuatro guardias a 'realizar actos sexuales'. Los migrantes describieron 'condiciones de hacinamiento extremo', con unas diez personas por celda sin ventanas, alimentación insuficiente y agua potable contaminada. Según esto, antes de las visitas oficiales, los guardias les entregarían colchones, sábanas y artículos de higiene, que luego les serían retirados. HRW y Cristosal solicitaron información a los Gobiernos de Estados Unidos y El Salvador, pero ambos se habrían negado a responder, lo que se consideró una posible “desaparición forzada” según el derecho internacional.
El informe también negaría las afirmaciones de Washington sobre el supuesto carácter criminal de los deportados. De acuerdo con la investigación, casi la mitad (48,8%) de los venezolanos trasladados al CECOT no tendrían antecedentes penales en Estados Unidos, y solo el 3,1% habría sido condenado por delitos violentos. Además, al menos 62 habrían sido expulsados mientras sus solicitudes de asilo estaban en trámite, lo que, según el reporte, iría en contra de normas internacionales de protección a refugiados. Los venezolanos fueron finalmente repatriados en julio como parte de un canje de prisioneros entre Estados Unidos y Venezuela, en el que se habrían liberado diez ciudadanos estadounidenses y alrededor de 80 presos políticos. A pesar de ello, HRW y Cristosal advirtieron que las 'violaciones cometidas' en el CECOT evidenciarían un 'patrón de tortura y represión sistemática' en El Salvador, donde (según las organizaciones) el sistema penitenciario se habría convertido en un “hoyo negro” de impunidad y abusos. El reporte está en desarrollo.
Vía: DW • AFP


