🕒 Última actualización:
junio 23, 2026
El escrutinio oficial en Colombia consolida de forma preliminar la victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial, con 12.959.542 votos (49,66%), frente a 12.708.712 de Iván Cepeda (48,7%), en una diferencia cercana a los 250.830 sufragios. Aunque el preconteo ya lo había ubicado como ganador, el Presidente Gustavo Petro ha insistido en que el resultado definitivo provendría del escrutinio y ha cuestionado la rapidez del conteo inicial. En la primera fase del proceso, la coincidencia entre preconteo y escrutinio habría sido del 99,97%, lo que reduciría la expectativa de cambios sustanciales en el resultado final. En medio del avance del escrutinio, la campaña de Cepeda y el Pacto Histórico elevaron a más de 57.000 las reclamaciones por presuntas irregularidades en cerca de 33.000 mesas, señalando supuestos 'errores aritméticos, tachones en formularios y actas sin firmas'. Hoy se conoció que el movimiento rechazaba el escrutinio de más de 600.000 votos del exterior realizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) presuntamente 'sin contar' con material electoral físico, lo que motivó el anuncio de una acción de tutela por considerar vulnerados 'principios de transparencia, trazabilidad y debido proceso'.
A la par del debate jurídico, el propio Pacto Histórico mantiene su desacuerdo con el desenlace electoral, aunque hace unas horas ya emprzaba a asumir el escenario político posterior. Aunque Cepeda insiste en revisar el proceso hasta el final, su equipo político, encabezado en campaña por Juan Fernando Cristo, reconoció la victoria de De la Espriella tras la primera fase del escrutinio Incluso, figuras del oficialismo como Cristo han admitido el cierre práctico de la contienda, mientras Cepeda ha asumido 'responsabilidad' por los resultados de la campaña. En ese contexto, el Pacto Histórico anunció el inicio de 'una nueva etapa política como fuerza de oposición', aún sin reconocer formalmente la probable victoria de De la Espriella. El movimiento convocó una 'convención nacional' para definir su hoja de ruta, con énfasis en la defensa de “las libertades democráticas, las conquistas sociales y la justicia ambiental”, además de una gira nacional con asambleas y encuentros territoriales. Paralelamente, ya habrían comenzado a preparar la estrategia para las elecciones regionales de 2027, mientras el escrutinio seguiría su curso dentro del marco legal de revisión escalonada del sistema electoral colombiano.
Y es que Petro ha insistido denuncias de supuesto fraude electoral, aunque sin sustento técnico. En esta ocasión, sus afirmaciones se centrarían en mecanismos de digitalización de las actas E-14, específicamente el “código hash” y la “estampilla de tiempo”, que según él habrían sido eliminados supuestamente 'para permitir' la manipulación de formularios. También difundió imágenes que presentó como evidencia de vulnerabilidades del sistema electoral. No obstante, la Registraduría Nacional y la Misión de Observación Electoral (MOE) dicen que tanto el hash como la estampilla de tiempo 'siguen activos, están disponibles para auditorías y campañas, y forman parte de los mecanismos de trazabilidad del sistema'. Además, que el escrutinio oficial no se basaría en las imágenes digitales de los E-14, sino en las actas físicas bajo custodia de jueces y notarios, con participación de testigos de los partidos. El mandatario difundió imágenes sobre presuntos “algoritmos” y vulnerabilidades del sistema, indicando que corresponderían a escenarios hipotéticos de ciberseguridad 'sin relación' con el conteo de votos. Organismos internacionales como la Unión Europea (UE), el Centro Carter y la MOE han avalado el funcionamiento del sistema electoral colombiano, hablando de 'transparencia y trazabilidad'.
En contraste, también está el debate sobre el llamado “voto fusil”, luego de que sectores políticos afines al presidente electo plantearan que la presión de grupos armados supuestamente habría influido en el aumento de votos en zonas específicas del país a favor de Cepeda. La discusión se habría originado a partir de declaraciones del congresista Andrés Forero (Centro Democrático), quien señaló presuntos 'incrementos inusuales' de participación entre la primera y segunda vuelta, especialmente en departamentos como Chocó, Nariño, Cauca y Putumayo, donde el crecimiento habría duplicado el promedio nacional. También mencionó casos puntuales de votaciones casi totales en algunos municipios, lo que consideró “anómalo” y digno de investigación. Sin embargo, medios dicen que la tesis se habría construido sobre 'datos incompletos' del preconteo y material descontextualizado, incluyendo 'mapas antiguos de presencia de grupos armados'. En la misma línea, un estudio del Instituto de Pensamiento Progresista (IPP), basado en 1.102 municipios y modelos estadísticos avanzados, habría concluido que la presencia de grupos armados no explicaría el comportamiento electoral, ya que al controlar variables socioeconómicas y territoriales el efecto desaparecería. El reporte continúa en desarrollo.
Vía: El País • Inravisión • La Silla Vacía • Pulzo • Infobae
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